Archivo mensual: febrero 2010

Porque creemos que Cibeles todavia no reina dentro de las grandes pasarelas internacionales de la moda

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the green shows

La semana pasada (del 11 al 18 de febrero) le tocó a Nueva York  reinar como capital de la moda y las tendencias en la New York Fashion Week. Y si es verdad que lo que se vio en Nueva York esta semana es un indicador de lo que se avecina, podemos confirmar que  la sostenibilidad es un concepto que cada vez cobra más importancia en la industria de la moda.

Por un lado, su auspiciador, Mercedes Benz, propuso por primera vez que el evento  tuviera una emisión de dióxido de carbono neutral, por otro, varios de los diseñadores que presentaron sus colecciones otoño/invierno para el 2010 pusieron énfasis en materiales o diseños sustentables. Además el departamento de protección ambiental de la ciudad de Nueva York se unió con Aveda, compañía que fabrica productos capilares y dermatológicos, para ayudar a reducir el consumo de agua embotellada al colocar estaciones con agua potable para los asistentes a la Semana de la Moda.

Deux FM

Deux FM

Tal vez lo más comprometedor fue The Green Show, la muestra de pasarelas de moda sostenible, que se está consolidando como la hermana menor de la New York Fashion Week. Estas pasarelas, cada vez más profesionales y respetadas en el sector, nos mostraron un estilo ecológico y sostenible con mucho diseño y nivel. Desde los diseños neo-couture, reciclados y divertidos del inglés Gary Harvey hasta la joyería hecha con metales reciclados de la indígena americana María Samora para la línea de moda con conciencia ecológica y social C. Marchuska.

Gary Harvey

Gary Harvey

Esta semana le toca a Madrid y Londres compartir el reinado de la moda. Londres, como ciudad y cuna de las modas y las tendencias no se queda atrás. Estethica, ya en su séptima edición, se ha convertido en el epicentro de la industria de moda sostenible en Londres en el cual participan 28 diseñadores. Una de la iniciativas para impulsar las empresas de moda sostenible, apoyado en parte por la Agencia de Desarrollo de Londres, ha sido un concurso donde se eligieron 6 diseñadores que recibirán asesoramiento personalizado sobre consultoría de marca, desarrollo y logística de distribución y presentación y edición de pasarelas por mentores expertos de la industria de la moda. Una manera de aumentar las posibilidades y oportunidades de estos diseñadores para que puedan competir en el sector.

JoAnn Berman

JoAnn Berman

¿Y Madrid?

Por ahora no hay nada que se asemeje a ninguna de las iniciativas que se están produciendo en las grandes capitales de moda. Y este hecho tampoco parece llamar la atención de los medios especializados de nuestro país. ¡Qué gran error! Si Madrid realmente tiene intención de consolidarse como una de estas grandes capitales de la moda, si realmente quiere que las pasarelas de Cibeles se equiparen a nivel internacional con las de Bryant Park y Trafalgar Square hay que empezar por ponerse al día sobre lo que está pasando. Hay que abrir los ojos y recuperar el tiempo perdido. La moda sostenible no es sólo una moda, de hecho se está

Videos:

The Green Shows

Mercedes-Benz.tv: New York’s sustainable fashion label Bodkin


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¿Rentabilidad ética?

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Continuando con el discurso abierto el otro día sobre la posibilidad de sostenibilidad, a través del consumo responsable, en una economía capitalista, consumista y en recesión …hoy seguiremos cuestionando si realmente es rentable ser ético en el ambiente empresarial.

Para esto les remitimos a un artículo de Borja Vilaseca para El País, publicado el pasado 14 de febrero.

¿Es rentable ser ético?

“Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro” (Platón)

Las organizaciones son entes vivos: tienen muchos paralelismos con los seres humanos que las crean, las dirigen y las componen. Y ahora mismo, la gran mayoría de las empresas operan de forma inconsciente. Es decir, que toman decisiones y se desarrollan por pura inercia. Su día a día está gobernado por el estrés, la hipervelocidad, el cansancio, el automatismo y la reactividad. No saben cuál es el estado anímico de sus trabajadores. Ni se preguntan para qué sirven sus productos y servicios. Ni siquiera piensan sobre cuál es el impacto real que tienen sobre la sociedad. Tampoco les importa.

La gran mayoría de empresas no tiene ni quiere tener tiempo para reflexionar y cuestionarse su función y su funcionamiento. Lo único que les interesa es el lucro. Su objetivo vital es ganar cada vez más dinero, un comportamiento totalmente legítimo y comprensible. Al fin y al cabo, no están dirigidas por su conciencia, sino por su instinto de supervivencia. Tienen tanto miedo que sólo piensan en sí mismas. Todo lo demás les trae sin cuidado. Ésta es la esencia del denominado “egocentrismo empresarial”, cuya doctrina existencial es que “el fin justifica los medios”.

La gran mayoría de empresas son competitivas, ambiciosas y codiciosas. Y lo son porque creen que ésta es la mejor manera de sobrevivir. Están tan obsesionadas con el corto plazo, que se han convencido a sí mismas de que no pueden permitirse el lujo de ser éticas. Eso sí, por medio del marketing y la publicidad se esconden detrás de una máscara, fingiendo parecer lo que no son para gozar de una buena reputación social. No tienen ningún reparo en engañarse y corromperse, mintiendo y estafando descaradamente a la sociedad. Basta con hablar con alguno de sus empleados para desenmascarar esta incómoda verdad.

La gran mayoría de empresas son como son y hacen lo que hacen porque no están en contacto con sus valores. Y por valores no nos referimos a conceptos etéreos que poner en un díptico o enmarcar en una pared. Los valores son la brújula interior que nos permite tomar decisiones alineadas con nuestra conciencia. Y para que una organización conecte con sus valores primero debe de conocerse a sí misma. Sólo por medio de este “autoconocimiento empresarial” puede descubrir su verdadero propósito, respondiendo a la pregunta: ¿para qué quiero que sirva lo que hago?

En definitiva, la gran mayoría de empresas todavía no han encontrado su razón de ser. Y eso siempre genera un gran vacío. Por eso son tan pobres y están tan enfermas. Al no tener ningún sentido lo que hacen, son víctimas de un virus letal: la epidemia de insatisfacción y malestar entre los profesionales que las componen, que merma año tras año su creatividad, su innovación y su capacidad de aportar valor añadido. De ahí su incompetencia a la hora de crear riqueza real para la sociedad. Y éste sí es un lujo que no van a poder permitirse por mucho tiempo.

La paradoja inherente a la mayoría de empresas es que a pesar de sus esfuerzos por sobrevivir, funcionan de tal modo que están condenadas a desaparecer. Debido a su ineficiencia e improductividad son totalmente insostenibles. Además, la ignorancia de no saber quiénes son y la inconsciencia de no querer saberlo les lleva a huir de lo único que puede salvarlas: el cambio y la transformación de su cultura organizacional, un proceso más conocido como “desarrollo organizacional”, “humanismo empresarial”, “management consciente” o “liderazgo en valores”.

Eso sí, por más que se intente, la ética no puede enseñarse. Ni siquiera en las aulas de las más prestigiosas escuelas de negocios. Más que nada porque no tiene nada que ver con el conocimiento. Va mucho más allá de la moral, de lo que está bien o mal, de lo que debería hacerse… La verdadera ética es hija de la sabiduría: surge de forma natural cuando la organización se crea y se gestiona de forma consciente.

Preguntarse si la ética es rentable es absurdo e incluso vergonzoso. Es como si nos preguntáramos: ¿es agradable ser amable? De ahí que el objetivo del nuevo paradigma económico emergente es que la ética y la rentabilidad vayan de la mano. Sobre todo por cuestiones de eficiencia y sostenibilidad. Ahora mismo, el mayor obstáculo para poder promover una gestión verdaderamente ética en las organizaciones es el obsesivo afán de lucro en el corto plazo. La ética requiere de una estrategia que contemple el medio plazo, lo que permite establecer relaciones profesionales respetuosas e igualitarias, en la que todos los miembros salgan ganando. Y es que sólo por medio de la confianza, la cooperación y la vocación de servicio se alcanza la abundancia sostenible que persigue cualquier compañía.

El gran reto que propone la economía consciente que se avecina es emprender y liderar proyectos empresariales conscientes, que apuesten por crear valor a través de valores humanos. Y aunque no puede imponerse, sí puede enseñarse. Este aprendizaje surgirá cuando las empresas se den cuenta de que este cambio no es una opción moral, sino una necesidad para garantizar su supervivencia económica. El objetivo vital de este tipo de organizaciones ya no será ganar dinero, sino crear riqueza. Y al ofrecer servicios y productos realmente útiles y necesarios, el dinero será un indicador de que efectivamente lo están consiguiendo, convirtiendo la ética en sinónimo de rentabilidad.

Enlace al articulo


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El consumo responsable según Madame Westwood

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La diseñadora inglesa Vivienne Westwood se ha unido a la campaña del alcalde londinense  Boris Johnson para la Lucha contra el Cambio Climatico.  El pasado lunes apareció en la cadena de televisión BBC para promover esta campaña y animó a la audiencia a favor del consumo responsable. Declaró que la gente debería dejar de comprar innecesariamente por lo menos duranter seis meses para frenar la cultura de “usar y tirar” y evitar la sobre población de los vertederos.

No es la primera vez que la excéntrica diseñadora usa su nombre para apoyar esta causa. El pasado diciembre colaboró con Anvil Knitwear (marca de indumentaria deportiva también muy activa en I+D de productos sostenibles) para diseñar unas camisetas para el COP15 en contra de la deforestación y para apoyar aquellas naciones que sufren la devastación de sus bosques y selvas.

vivienne westwood

Vivienne Westwood posa para una de las exhibiciones que forman parte de la campaña contra el cambio climático

Según la diseñadora, “existe una conexión real entre la cultura y el cambio climático… Todos tenemos que aportar de nuestra parte algo para contribuir, comprometerse con la vida supone respetar ciertos valores, hay que dejar el consumismo desaforado y empezar a pensar. Son estos pensadores los que van a salvar el planeta”.

Tampoco se trata de no comprar nada, tan sólo aquello que uno piensa que es realmente necesario. Y cuando uno compra debería optar por la calidad antes que por la cantidad, elegir prendas que perduraran en el tiempo y no ir a lo “fast fashion”.

Pero ¿aunque esto sea lo correcto para el medio ambiente, cómo afectará a la economía, por otra parte mayoritariamente capitalista, que se ha nutrido del consumismo y que en este momento se encuentra en medio de una recesión?¿Y sí la sostenibilidad se trata de una tricotomía de bienestar y equilibrio entre lo ambiental, social y económico … como se verán afectado los últimos dos con un descenso en el consumismo?

Estas son algunas de las inquietudes que nos planteamos y que nos gustaría poner sobre la mesa para conocer qué piensan nuestros lectores sobre el tema. Dejadnos vuestros comentarios, inquietudes y preguntas al respecto.

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The Brandery 2010

[tweetmeme source=”LFS3″ only_single=false]brandery fachadaLa segunda edición de The Brandery, el salón de moda urbana y contemporánea, que se llevó a cabo del 27 al 29 de enero en la Fira de Barcelona, tuvo una excelente acogida por parte del sector y confirmó las grandes expectativas que se han creado de cara a su próxima convocatoria en el mes de junio.

La feria ha reunido más de 210 marcas de diseñadores y empresarios. Custo Dalmau, Sita Murt, Xavier Berneda (Munich) o Andrea Rosso (55 DSL), entre otros diseñadores del 080 Barcelona Fashion presentaron sus nuevas colecciones para el próximo otoño-invierno 2010-2011. Con el doble de espacio que en julio de 2009 y con un 47 por ciento más de empresas expositoras, The Brandery superó sus previsiones iniciales y recibió la visita de 14.689 profesionales, lo que supone un incremento del 51 por ciento con respecto a la primera edición.

Entre las novedades presentadas por las marcas participantes han destacado los tejidos tecnológicos y el calzado 100 por cien ecológico.

En The Laundry- una de zonas de la feria- se realizaron diferentes conferencias y mesas redondas donde se debatieron distintos aspectos del mundo de la moda. Participaron expertos en moda y coolhunters como Daniel Córdoba-Mendiola quien destacó que las marcas de moda deben reinventarse en tiempos de crisis y adquirir nuevos compromisos con sus clientes: incorporar a la marca valores como la sostenibilidad o la multiculturalidad y tener en cuenta las necesidades reales del público.

ecobrandery

La idea de incorporar a la marca valores como la sostenibilidad no es la primera vez que la escuchamos. De hecho sabemos que en todas las grandes ferias y circuitos de moda está presente de alguna forma, través de la realización de una conferencia, la organización de una pasarela, o cuando menos, haciendo una mención al tema. Lo vimos en The Brandery, lo vimos en COP15 (Copenhaguen Fashion Summit) y lo vimos en London Estethica.

Aunque está muy bien que este asunto se aborde y que se desarrolle una labor evangelizadora dentro del sector y su público, lo que todavía no se ha podido lograr es llegar a un acuerdo real y concensuado sobre lo que realmente es la “moda sostenible”. Según Frida Giannino, directora creativa de Gucci, “moda sostenible” son “productos de calidad que resisten la prueba del tiempo”-¿y si este producto requiere una producción altamente contaminante? – De acuerdo con Oscar de la Renta “la moda sostenible implica un compromiso con la artesanía tradicional y no sólo el arte de hacer ropa”.

Por el otro lado, Anya Hindmarch (creadora de los bolsos “I´m not a plastic bag” -furor fashionista del año pasado) dice que “yo lo definiría idealmente como -hecho con materiales de recursos locales que no contaminan ni en su creación ni en su fin de vida útil (que puedan ser reciclados) y con un transporte limitado”. También en esta línea el diseñador Belgo Dries Van Noten cree que “hay que considerar este tema a un nivel más macro y de perspectiva profunda” por ejemplo, cuál sería la huella de carbón de la manufacturación y envío del producto.

Esperamos que para la próxima edición de The Brandery se aborde este tema con un poco más de profundidad. Creemos que es un espacio perfecto no sólo para “consolidarse como la feria de referencia del sur de Europa y atraer más oferta y un mayor número de compradores del resto de España y de otros países europeos” sino también para convertirse en un espacio de reflexión sobre nuevas perspectivas y retos que aúnen la moda y la sostenibilidad.

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Algodón orgánico bajo la lupa

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Actualmente varias entidades del sector textil se encuentran envueltos en una controversia sobre la comercialización por grandes marcas de moda, de productos etiquetados como “algodón orgánico” que supuestamente contienen partes de algodón que ha sido alterado genéticamente.

Según la edición alemana de Financial Times algunas de estas grandes marcas como H&M y C&A y su ente certificador Control Union conocían esta posibilidad aunque decidieron mantener la calificación de “orgánico”.

Varias de las empresas y organizaciones involucradas en el escándalo han salido al  paso y cuestionado la validez del artículo del FT. Control Union ha declarado que  investigará la información manejada por el medio para llegar a la conclusión de que 30% del algodón orgánico vendido en Alemania contiene AG (alteraciones genéticas).

H&M ha declarado que eran conscientes de que la entidad regulatoria de la India había denunciado a Control Union la insuficiente inspección de los sistemas de producción del algodón por parte de ciertos agricultores. Como consecuencia de esta crítica CU realizó auditorias no anunciadas a todas las plantaciones de algodón orgánico que  certifican en la India.

Según LaRhea Pepper, directora de Organic Exchange, organismo dedicado a la promoción del algodón orgánico, “el algodón AG se procesa en el mismo lugar que el algodón orgánico por lo que siempre habrá una posibilidad de contaminación. Nuestra misión es tratar de mejorar la integridad del algodón orgánico”.

Todavía quedan muchas cosas por aclarar en este tema tan controvertido, pero sí hay algo que podemos destacar. Es el segundo “escándalo” este mes de RSE que protagoniza la cadena multinacional H&M, empresa sueca que ha apostado fuerte por varias iniciativas y programas de RSE. A mediados de enero, fue denunciada por parte del New York Times sobre el deshecho de bolsas llenas de ropa de una de las tiendas de Manhattan. La ropa había sido cortada para que no se pudiera ni usar ni vender en otro lado.

Vale la pena valorar el efecto que estos sucesos que involucran a H&M ha tenido en el público y su importante repercusión a través de los medios sociales. Las dos historias  corrieron por la blogsfera con rapidez y de manera contagiosa. Las cuentas de facebook y twitter de la compañía de moda se inundaron de quejas y propuestas de boicot de la marca.  La respuesta de H&M fue rápida y conciliadora, con promesas de investigar a fondo y rectificar lo necesario. Si de algo sirve esta situación es para demostrar que los clientes están ahí, atentos a todo, lo positivo y lo negativo, y saben cómo contarlo, difundirlo y valorarlo.

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